La música y el fútbol han forjado una alianza indisoluble a lo largo de la historia de los mundiales. Desde AvantQuest, nos complace anunciar el inicio de una serie de análisis dedicados a explorar las canciones oficiales de los mundiales de fútbol y los profundos valores humanos que estas melodías reflejan. Para comprender este fenómeno, primero debemos observar la evolución de la música mundialista. En su etapa inicial, teniendo como primer registro oficial el himno del mundial de Chile 1962 y hasta México 86, las canciones funcionaban como himnos locales y nacionalistas, en las que el país anfitrión daba la bienvenida mediante marchas orquestales o ritmos folclóricos. Posteriormente, entre Italia 90 y Sudáfrica 2010, presenciamos la consagración del pop global; la FIFA transformó estos himnos en éxitos comerciales interpretados por superestrellas globales con ritmos bailables. Finalmente, desde Brasil 2014 hasta la actualidad, entramos en la era de la curaduría y el streaming, donde las bandas sonoras abarcan múltiples géneros y colaboraciones para conectar con una audiencia global y diversa.
Para profundizar en el mensaje de estas canciones, en AvantQuest empleamos la Teoría de los Valores Básicos del investigador y psicólogo social Shalom H. Schwartz. Esta teoría identifica diez valores humanos motivacionales que son universalmente reconocidos: Autodirección, Estimulación, Hedonismo, Logro, Poder, Seguridad, Conformidad, Tradición, Benevolencia y Universalismo. Según Schwartz, los valores son creencias ligadas a nuestras preferencias y afectos, que funcionan como metas deseables para motivar acciones y sirven como estándares de evaluación. Al aplicarlos al análisis de las letras musicales, comprendemos que las canciones de los mundiales transmiten conceptos socialmente deseables para representar estas metas mentalmente en la interacción social. Así, el deporte se convierte en un reflejo histórico de nuestras prioridades humanas.
De la unión a la competencia: Análisis preliminar de los valores mundialistas
Como un adelanto de los análisis que realizaremos, presentamos un comparativo preliminar de los valores predominantes en cuatro de los temas más icónicos de los mundiales de: Chile 1962, México 86, Francia 98 y Rusia 2018.
En el Mundial de Chile 1962, el tema «El Rock del Mundial» de Los Ramblers marcó el comienzo de la tradición sonora. Sus letras cantan: «A los equipos extranjeros demostraremos buen humor y como buenos chilenos, hidalguía y corrección». Aquí destacan fuertemente los valores de la Benevolencia y la Conformidad. Existe un enfoque claro en preservar el bienestar del grupo, mostrar hospitalidad, y en la restricción de acciones para mantener la cortesía, las normas y las expectativas sociales.
Para México 1986, Juan Carlos Abara compuso «El mundo unido por un balón», buscando promover la unión entre los países. La letra invita a que «cantemos de alegría en un campo de amistad. Al juego que nos une buscando solo paz». En esta obra, el protagonista absoluto es el valor del Universalismo. Schwartz define este concepto como el aprecio y la tolerancia por el bienestar de todos y la búsqueda de un mundo en paz. Refleja una época que anhelaba fraternidad global.
El panorama cambió drásticamente en Francia 1998 con el fenómeno global «La Copa de la Vida», interpretada por Ricky Martin. La letra en su versión en idioma español exalta explícitamente el espíritu de competencia: «La vida es competición, hay que soñar ser campeón… Tu instinto natural vencer a tu rival…». Este himno se alinea directamente con los valores de Logro y Estimulación. Prioriza enfáticamente el éxito personal al demostrar competencia social y la necesidad de emoción, novedad y desafío.
Finalmente, en Rusia 2018, nos topamos con un caso muy peculiar ya que tres canciones cohabitaron durante el mundial, lo cual nos permitirá hacer un análisis a detalle en otro artículo. Sin embargo, por el momento nos enfocaremos en la canción institucional de la FIFA. La letra de «Live It Up» de Nicky Jam, Will Smith y Era Istrefi nos entregó un mensaje enfocado en vivir el momento: «One life, live it up, ‘cause we got one» («Una vida, vívela, porque solo tenemos una»). En esta composición predomina el Hedonismo, un valor que emana del placer asociado a la gratificación personal y el gozo de la vida. Además, se fusiona con el Logro, ya que llama a sentirse ganadores («We feelin’ like a champion») y luchar por la victoria.
Este breve recorrido nos demuestra la fascinante manera en que la música del fútbol evoluciona dependiendo del contexto sociohistórico: transitando desde los mensajes de cortesía local, a los llamados a la paz y a la unidad global, pasando por la profunda exaltación de la competitividad individual, hasta culminar en el disfrute supremo e individual del presente. A través del valioso lente de la Teoría de los Valores Humanos Básicos de Schwartz, observamos que cada melodía no solo es un éxito comercial, sino que nos cuenta un poco sobre la sociedad de su tiempo, y por qué no, de nuestros propios valores personales.
Disfrutemos de este análisis de canciones y otros temas mundialistas juntos, durante las próximas semanas y hasta el inicio del mundial.
Sobre el Autor: José Guillermo Torres lidera la estrategia de investigación y análisis en AvantQuest como Socio Director. Es Politólogo por el ITAM y Maestro en Investigación en Psicología Social por la Universidad de Helsinki. Cuenta con una amplia trayectoria centrada en el análisis de Opinión Pública y Comportamiento Social.
Referencias
Infobae. (2026, 31 de marzo). Así nació la tradición: la historia detrás de los himnos oficiales de cada Mundial de fútbol. Infobae..
Schwartz, S. H. (2012). An Overview of the Schwartz Theory of Basic Values. Online Readings in Psychology and Culture, 2(1).
Letras de las canciones disponibles en www.letras.mus.br
